Mi nombre:
Juan
Color:
Negro latino.
Residencia:
La Aldea.
Ocupación:
Poeta.
Bienes:
La poesía.
Seña particular:
Una herida profunda
que me supo abrir
la Oligarquía.
viernes, 20 de febrero de 2015
Receta Para un Enfermo del Corazón
Entre tu corazón
deja caer
varias gotas de amor,
ten fe,
si te es posible
sal a mirar las rosas,
úntate la nostalgia
de crepúsculo
y por piedad no cuentes
tus dolores
es una enfermedad
muy contagiosa...
Recuerdas, varias gotas
de amor
y haz el esfuerzo
de completar las rosas.
Autor:
Juan Sánchez Lamouth
deja caer
varias gotas de amor,
ten fe,
si te es posible
sal a mirar las rosas,
úntate la nostalgia
de crepúsculo
y por piedad no cuentes
tus dolores
es una enfermedad
muy contagiosa...
Recuerdas, varias gotas
de amor
y haz el esfuerzo
de completar las rosas.
Autor:
Juan Sánchez Lamouth
domingo, 15 de julio de 2012
Una Nueva Etapa
En este tiempo en que todo desflorece en Dominicana, nuestro Taller Literario siente y ve venir un nuevo gran momento. El Juan Sánchez Lamouth inicia una etapa de rejuvenecimiento. Este es solo el anuncio. Seremos testigos de como una golondrina hace verano.
jueves, 3 de febrero de 2011
Franz Kafka: Un Inicio Para la Historia

No se porqué pensé en Gabriel García Márquez cuando leí por vez primera la entrada del cuento La Metamorfosis de Franz Kafka. No tengo por costumbre leer los largos prólogos de los libros hasta el final del mismo. Dicho de otro modo, el prólogo es lo último que leo de un libro. Naturalmente, me refiero a libros no academicistas. Relego cualquier prólogo hasta leer la obra literia. Intento con esa costumbre evitar cualquier influencia inmediata sobre mi forma de lectura del texto. Intento descubrir. Luego, solo luego, escucho y converso con el prologuista. (Solo un prólogo he lamentado no haber leído antes del texto: el de, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha)
Leí La Metamorfosis libre de influencia al respecto, y libremente me maravilló la entrada. Y sí, pensé en García Márquéz, quien me maravilla casi siempre. Alguna vez, cuando me den ganas, escribiré sobre ese por qué. Por lo pronto solo me limito a compartir con ustedes este párrafo genial:
"Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño inquieto, se encontró en su cama transformado en un monstruoso insecto. Estaba recostado sobre su espalda dura y acorazada y veía, cuando alzaba un poco la cabeza, su vientre curvo, de color café y fragmentado en rígidos arcos, sobre el que la frazada, pronta a escurrirse del todo, apenas se podía sostener. Su multitud de piernitas, lastimosamente flacas, comparadas con su tamaño normal, revoloteaban suplicantes frente a sus ojos."
Leí La Metamorfosis libre de influencia al respecto, y libremente me maravilló la entrada. Y sí, pensé en García Márquéz, quien me maravilla casi siempre. Alguna vez, cuando me den ganas, escribiré sobre ese por qué. Por lo pronto solo me limito a compartir con ustedes este párrafo genial:
"Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño inquieto, se encontró en su cama transformado en un monstruoso insecto. Estaba recostado sobre su espalda dura y acorazada y veía, cuando alzaba un poco la cabeza, su vientre curvo, de color café y fragmentado en rígidos arcos, sobre el que la frazada, pronta a escurrirse del todo, apenas se podía sostener. Su multitud de piernitas, lastimosamente flacas, comparadas con su tamaño normal, revoloteaban suplicantes frente a sus ojos."
Fue luego que me enteré, leído y maravillado libremente, que este placer estético lo habían experimentado muchos, muchos otros. Aunque algunos solo resaltan el inicio, no el párrafo, como por ejemplo la de este texto del cual tomé el fragmento que comparto hoy. Sin duda hay mejores traducciones.
lunes, 19 de julio de 2010
Estas Primeras Palabras Son Para Doña Luisa
No encuentro un modo mejor de honrar este segundo intento de mantener la existencia de un blog a través del cual difundir todo tipo de creación de los talleristas del Juan Sánchez Lamouth que dedicando nuestras primeras palabras a la fenecida Doña Luisa Lamouth. No tengo dudas que mis compañeros talleristas aprobarán esta iniciativa sin la más mínima reserva.
Y es que Doña Luisa, cuyo nombre real es María Luisa Sánchez, era la inspiración dominical de todos nosotros. Cada domingo a las cuatro de la tarde estaba fija en su butaca del Liceo Ramón Emilio Jiménez. Llevaba con ella unas mentas que con el paso de los domingos se convirtieron en una necesidad poética. Las repartía entre todos como una hostia verde que bendecía la tarde sin importar si esta era azul o de lluvia.
Tenía ochenta y tantos años a su muerte. No se si fue decisión de ella o del destino que ninguno de nosotros la vieramos en aquellos quince días que se tomó para morir. Supongo que ambos se compusieron para lograr que solo quede en nosotros la Doña Luisa de pié, la Doña de frente arrugada pero alta siempre como su personalidad: digna, fuerte, decidida y sobre todo, de un entusiasmo juvenil y divino. Era alegre, gustaba de reir, supongo que por eso alcanza los años vividos.
Y es que Doña Luisa, cuyo nombre real es María Luisa Sánchez, era la inspiración dominical de todos nosotros. Cada domingo a las cuatro de la tarde estaba fija en su butaca del Liceo Ramón Emilio Jiménez. Llevaba con ella unas mentas que con el paso de los domingos se convirtieron en una necesidad poética. Las repartía entre todos como una hostia verde que bendecía la tarde sin importar si esta era azul o de lluvia.
Tenía ochenta y tantos años a su muerte. No se si fue decisión de ella o del destino que ninguno de nosotros la vieramos en aquellos quince días que se tomó para morir. Supongo que ambos se compusieron para lograr que solo quede en nosotros la Doña Luisa de pié, la Doña de frente arrugada pero alta siempre como su personalidad: digna, fuerte, decidida y sobre todo, de un entusiasmo juvenil y divino. Era alegre, gustaba de reir, supongo que por eso alcanza los años vividos.
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